“LA PEOR PARTE”, de Fernando Savater.

He leído con interés este libro de Savater que dedica a su mujer Sara Torres a la que llamaba Pelo Cohete por sus pelos en punta en la época de juventud. Es un libro triste por el  dolor y la pérdida de su <<“chica intrépida“>> o <<“niña bravía“>>, como gustaba llamarla, fallecida por un tumor cerebral de nombre antipático una vez que sabes de su voracidad:<<“glioblastoma múltiple“>>. Cuando se opera el cerebro para limpiar esas células, algunas se esconden y aparecen poco tiempo después para acometer la definitiva embestida y acabar con cualquier persona sin atender a razones de afecto alguno. Sería para Savater la <<“tortura clínica“>> su dolor más intenso.

              Este homenaje a su mujer produce serenidad a medida que avanzas en su lectura por el tono empleado que te lleva por caminos de  comprensión por la pérdida, también te alegras cuando los ves felices. <<“La sintonía intelectual y vital de los verdaderos amantes no lo sustituye ninguna piedad filial…sólo entre los amantes prima lo esencial“>>, (pág.168). Es evidente la importancia que da Savater a sus vidas como <<“experiencia poética“>> llega a escribir,  compartir y transferir gustos y aficiones, discutir ideas. Pasión por la vida y pasión de vida con el otro.

            Habla este canto de lealtad y no tanto de fidelidad, de gente << “más buena que el pan“>>, se refiere a Juan Carlos, extremeño y guardaespaldas de Pitxu como también gustaba llamar a su mujer, de ETA y de universidad,  de lecturas, de filosofía, de cine, de carrera de caballos, de gastronomía, de comics y de viajes, pero sobre todo de su amor y  pasión por Pelo Cohete y no lo olvidemos detrás de todo esto se acusa esa atmósfera de dolor y de pérdida. <<“Memorias de amor“>> así el subtítulo de <<“La peor parte“>>.  Bien hace Savater  al recordarnos las palabras de Goethe:<<“Da más fuerza saberse amado que saberse fuerte“>>.

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“RELEER A RILKE”, de Adam Zagajewski.

               978841674831  Los ensayos ya sean sucintos o extensos, da igual, si están escritos  por personas con entendimiento, esa facultad de la mente, difícilmente pueden defraudar. En más de una ocasión he comentado que los avezados  lectores de novelas después de muchos años de lectura trasladan sus intereses al ensayo, aparcando sin total abandono la ficción. Hoy nos acercamos precisamente a un ensayo breve dedicado a un escritor  excelso, Rainer María Rilke. Al sublime Rilke le añadimos  la pericia del ensayista polaco, en este caso, la de Adam Zagajewski el autor de este trabajo. Dice Zagajewski que Rilke  es:<<“el mejor ejemplo de vida de un artista moderno y quizá el modelo más puro en su infatigable búsqueda de la belleza“>>,(pág.5). Estamos iniciando el ensayo y ya barruntamos la pasión de Zagajewski por este poeta y escritor de cientos de cartas y que conforman parte de su obra. Difícilmente puede defraudar esta minúscula presea.

           Rilke un hombre de sacrificios y que le gustaba rodearse de la aristocracia en los rincones de la privacidad era sobre todo meditativo y reservado. Considera la poesía un medio de salvación que lo acerca al “Todo“, a lo “Abierto“, a <<“la Unidad“>>. Además vive  la vocación poética intensamente. Estuvo esperando años a que su mente se iluminase para escribir su extraordinarias <<“Elegías de Duino“>>. En los viajes encontraba las energías suficientes para después apuntalarlas en lás páginas en blanco, esos poemas líricos, esas lamentaciones. Fue en el castillo de Duino, propiedad de una amiga, en Trieste (Italia) y paseando por aquellos arrecifes cuando empezó todo, cuando comenzó a escribir sus <<“Elegías“>>. Así lo cuenta la princesa Marie von Thurn un Taxis en sus Recuerdos:

           “¿Qué es esto?-murmuró en voz baja, para sí mismo. “¿Qué es lo que viene?” Presintiendo que el dios por fin lo visitaba, anotó ese verso, al mismo tiempo que otros se formaron del mismo modo, sin ninguna intervención de su parte“. Este es su verso de inicio:

                                              ¿Quién, si yo gritara me oiría

                                               entre la jerarquía de los ángeles?”.

              Ya sabemos de su calidad, de su forma de hablarnos. Pongamos otro ejemplo,  <<“Días de Otoño“>>, poema que pertenece a esa tapa de trasparente madurez y que pertenece al <<“Libros de las imágenes“>>, (1901) una serie de poemas independientes:

                                       <<” Señor, ya es tiempo. Grande ha sido el verano.

                                        Tiende tu sombra sobre los relojes

                                         de sol y desata los vientos por el campo.

                                         Haz madurar las frutas más tardías

 

                                        dales dos días más de sur,

                                        fuérzales a acabar, y echa

                                        el último dulzor al vino recio.>>”

               Pero los poemas que realmente lo catapultó  a ese estadio de poeta universal están recogidos en sus “Elegías de Duino” y los “Poemas a Orfeo”. Estos poemas órficos hablan del paso de la vida a la muerte y su efecto iluminador. Las “Elegías” <<“ crean un territorio que nunca tendrá una bandera nacional o un himno, es el espacio humano”>>. El poeta polaco Mieczyslaw Jastrun quedaría impresionado,<<“la calle desapareció de repente.., el día se volvió intemporal” al leer las primeras frases de su primera Elegía y observar esa intemporalidad, esa eternidad, alejada de <<“temáticas nacionalistas“>> o  asuntos <<“de historia“>> que tanto preocupaba a los poetas de la época. Rilke, sostiene nuestro ensayista, no <<“moraliza >> sino que <<“escucha al universo>>.

                 “Releer a Rilke“, este ensayo no muy extenso, me ha conducido a la lectura de “Las elegías de Duino“, su monumental  y compleja obra poética. Su complejidad y profundidad son evidentes y ese esfuerzo se ve recompensado por la deslumbrante belleza estética. Una vez que lo vas comprendiendo aceptas su genialidad que ya adviertes al leer sus poemas por primera vez.  Su dificultad obedece a ese lenguaje metafísico y  agradecemos lo emocional, esos sentimientos intensos. Estos son los elementos  más importantes de las Elegías: el poeta y el monje que representa la naturaleza y lo místico capaces de transformar la realidad. El ángel, otro elemento simbólico Rilkeano, se aparece como  lo bello y lo terrible, las dos caras de la divinidad. Lo bello es sinónimo de agradable y lo terrible simboliza  lo oculto, lo desconocido. Las <<Elegías son como un bosque; no hay en ellas un solo verso bajo el hálito de la inspiración”>> escribe Zagajewski. Habla de amor y naturaleza, de dolor y felicidad, de amantes y, sobre todo, del hombre y su relación con el mundo y de ese  deseo de contemplación de todo cuanto le rodea.

                   Zagajewski quiere que leamos a Rilke y no solo sus “Elegías de Duino“>>, también <<“El libro de las horas” de temática sentimental o <<“Sus nuevos poemas“>> forjados  por su amistad con  Rodin, fue su ayudante y del que aprendió  la importancia del trabajo y  no aguardar a la inspiración. También enaltece su única novela <<“Los apuntes de Laurids Brigge”>> y  las innumerables cartas que escribió atendiendo a<<”  la vida y el arte”>>.

                 Rainer Maria Rilke nació en Praga en 1875 y murió en Suiza en 1926.

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“ESPAÑA INVERTEBRADA/LA DESHUMANIZACIÓN DEL ARTE”, de José Ortega y Gasset.

              ORTEGA Y GASSET ARTESi he traído a esta ventana a Ortega y Gasset ha sido por su original  prosa y por su fecunda lectura. Ortega tiene  la deferencia del novelista al recordarnos con cierta frecuencia y según avanzamos en la lectura los hechos o las acciones acaecidas hasta ese momento en la novela. De esta manera el lector se va familiarizando con la tramas, las intrigas o los ademanes que el autor nos quiera presentar. Lo mismo hace Ortega en sus ensayos filosóficos al recordarnos con relativa frecuencia el asunto que está intentando desmenuzar. Y esto siempre es de agradecer.

              He comentado al principio los rasgos y las virtudes que acompañan al pensador Ortega, esto es, su prosa exquisita o su manera de expresarse y su fecunda lectura. De esto último, de la fertilidad lectora, apenas puedo hablar pero sí recomendaría a los lectores que se acercasen a los títulos más significativos de su producción. De su frescura expresiva basta esta muestra robada a su <<“España invertebrada“>>: <<“En la Historia Romana de Mommsen hay, sobre todos, un instante solemne…La pluma en el aire, frente al blanco papel, Mommsen  se reconcentra para elegir la primera frase, el compás inicial de su hercúlea sinfonía“>>. Esta es su manera elegante e imaginativa de decirnos que Mommsen, historiador alemán y Premio Nobel de Literatura en 1902 va a comenzar su vigoroso y ciclópeo trabajo sobre Roma. Esto lo cuento por las palabras introductorias de Valeriano Bozal en <<“La deshumanización del arte “>> de Ortega y Gasset:<<” Cuando nos acercamos a un ensayo o a un texto filosófico más o menos sistemático, lo hacemos por algo, es decir, por una curiosidad motivada bien por el autor, el título, el asunto, la naturaleza de la manera expuesta...hay una curiosidad, un interés predeterminado“>>. Estoy en total acuerdo con esta apreciación. En mi caso, lo he quedado claro, me he acercado al ensayo por su estilo cuidado y por la belleza de su prosa. También por pasar al papel el alimento interno, las reflexiones y convulsiones del espíritu, la necesidad de comunicarse con los otros.

              He leído  <<“España invertebrada“>> y <<“La deshumanización del arte“>> recogidos en un solo tomo en una edición especial con título egregio:<<“Grandes Pensadores Españoles“>> y que decora esta página, Centro Editor PD,  S.L.

              “La España invertebrada“>> nos habla de la desintegración de España, de esa desvertebración de la nación por <<“hombres movidos por codicias económicas, por soberbias personales, por envidias más o menos privadas“>>, lo que él llama los <<“particularismos“>>, esto es, dejar de compartir los sentimientos de grupo. Publicado en 1921 trató de examinar  y desgranar los problemas de su tiempo y que, curiosamente, algunos de ellos, como los independentismos vasco y catalán, siguen amenazando a esta idea de unidad, de nación o lo que es lo mismo a un proyecto de vida en común. Para que esta unidad esté fortalecida no basta con estar atendida y dirigida por los mejores, por personas eminentes, hace falta además de a esos <<sabios y artistas, al militar ejemplar, el industrial  perfecto, el obrero modelo y aun el general hombre de mundo“>> para terminar diciendo que hay <<“un cierto mínimo de funciones vitales superiores que todo pueblo necesita ejercer cumplidamente“>>, para no perecer, (pág.93). Todos estos particularismos, esa acción directa de grupos sociales concretos conducen inevitablemente a la desintegración de España. Según Ortega esa desintegración tiene su origen en la pérdida de las posesiones ultramarinas y ha seguido avanzando con los reclamos independentistas y por esos desafectos individuales.

        <<Mírese por donde plazca el hecho español de hoy, de ayer o de anteayer, siempre sorprenderá la anómala ausencia de una minoría suficiente“, (pág. 98). España <<“se arresta invertebrada a la convivencia social misma“>>, (pág.80). Hoy, afortunadamente, la democracia nos asiste, pero es bueno leer a Ortega.

            En la <<“Deshumanización del arte“>> otro de los ensayos más notables y conocidos de su autor nos habla de las vanguardias en pintura, literatura y música. Fue consciente de todo lo que se entiende por arte <<“moderno“>> y de esos cambios que se estaban produciendo, ese abandono de lo antiguo por una mirada superior desde el arte que llegaba,  el de las vanguardias, por ese <<“instinto futurista“>> . El arte se deshumaniza, esto es, el arte nuevo ofrece una estética deshumanizada por alejarse de la realidad. El artista del siglo XIX pinta en sus cuadros lo mismo que se aprecia en la realidad, es decir, lo humano y todo lo que le rodea, animales, plantas y cosas, <<” los objetos y las personas del cuadro“>> tenían que tener <<“el mismo aspecto que fuera de él“>>, es decir, el artista buscaba <<“su valor humano“>>, (pág.173). El arte nuevo conoce esa tradición y  es ese conocimiento de la tradición el que le empuja a alejarse de ella y  buscar ensimismamiento estético, pintar las ideas. El nuevo arte hace un uso <<“exacerbado de la metáfora“>> y utiliza la ironía para alejarse de la tradición. Esa deshumanización, ese alejarse de lo humano,  no hay que valorarlo como algo negativo ya que el arte moderno atiende a otras búsquedas, otro lenguaje, manejar otras expresiones, el arte como juego.

                 Para terminar, algo que ya atendería Ortega con mayor profundidad en <<“La rebelión de las masas“>>, y es  ese enfurecimiento de  los peores contra los eminentes  <<“el arte nuevo divide al hombre en dos clases: los que lo entienden y los que no lo entienden“>> y dice más, <<“el arte nuevo…no es para todo el mundo…sino que va desde luego dirigido a una minoría especialmente dotada”>> para terminar diciendo que <<“allá donde se presentan las musas las masas la cocea“.  Aquí presenta algo original, la mirada del espectador que no podrá ser igual que la del artista. A no ser que se tenga la misma mirada o esa sensibilidad especial, el mismo conocimiento, comprender, al menos, al artista en esa búsqueda del arte puro. Para Ortega es el estudio y el esfuerzo el camino para acrecentar los valores<<“en arte como en moral, no depende el deber de nuestro arbitrio; hay que aceptar el imperativo de trabajo que la época nos impone“>>, (pág.167).

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“CIUDADANOS. Una crónica de la revolución Francesa”, de Simón Schama.

            REVOLUCION <<“Ciudadanos. Una crónica de la Revolución Francesa”>> es un libro de historia contado a modo de relato y con unos personajes que <<“tejen su trama entre la vida pública y la privada“>>, esta es la intención de su autor Simón Schama y, además, como dice en su prefacio, intenta que la <<“historia sea tanto síntesis como análisis, tanto crónica como texto“>>. ¡Inolvidable!

              Simón Schama es miembro de la Excelentísima Orden del Imperio Británico, la British Academy y la Royal Society of Literature”, profesor de historia e historia del arte en la Universidad de Columbia. Pero entre tanta excelencia, merecida, la mayor de todas es haber escrito este libro gigante, de exigencia y entrega absoluta, un excepcional libro de historia de la Revolución francesa. De todas las franjas cortas, de esos breves análisis de admiración y respeto que se pueden leer en la contraportada hay uno que me ha llamado especialmente la atención y es la de George Steiner, The New Yorker, porque refleja el sentimiento y el placer que he sentido al leer esta extraordinaria historia del <<“TERROR”>> como se suele llamar acertadamente a esta etapa revolucionaria :<<“La sabiduría de Schama es la causa del placer y la admiración que provoca la lectura de esta obra“>>. Uno cuando termina de leer este relato, expresión que utiliza el autor para definir su trabajo, no puede por menos que dar las gracias por  regalarnos el conocimiento de una época, entretener nuestro tiempo y permitir que sigamos abrazados al place por la lectura. Pero ¿qué aprendizaje extraemos de este libro? A mi modo de ver la convicción de que no se puede someter al hombre y al pueblo a la ignorancia y al despotismo. La lectura del libro afianza esa  fe en la democracia.

                El 23 de agosto de 1754 nació en el Palacio de Versalles un hombre que moririría el 21 de Enero de 1793 con 38 años en la plaza de la Concordia, degollado por la <<“máquina”>>, una guillotina encargada a un fabricante de pianos alemán. La noche anterior estuvo abrazado a su familia que lloraba incansablemente cuando les hizo saber la sentencia que la Convención  había dictado. Al terminar de leer este  libro es imposible olvidarse de Luis XVI, rey de Francia y de María Antonieta. Tampoco olvidaremos a los jacobinos más radicales Marat, Robespierre, Danton,  Fabre, Desmoulins o el actor Collot d’Herbois; ni a los girondinos Brissot, Pétion o Roland y a los abogados del rey Malesherbes, Tronchet y Romain de Sèze. Posiblemente los franceses tengan grabada en su memoria el  martes 14 de Julio de 1789, fecha de la toma de la Bastilla, símbolo de la caída del Rey que representaba el Antiguo Régimen. No importan las fechas <<nos rellenan la inteligencia de fechas, de datos, de números; olvidan el nervio, el músculo, el sentido de las cosas“>> que diría Baroja y con toda razón. En esta historia el músculo está en las formas, sí, en ese formato de Revolución y de <<“Terror>>” que se adueñó de Francia en la segunda mitad del siglo XVIII  para sacar a la monarquía del poder y ser el pueblo dueño de su destino. ¿Es necesario recordar lo importante de la democracia? o como argumenta el autor de este extraordinario trabajo <<“el conflicto fundamental que había llevado a este desenlace no se resolvió el 21 de enero, pues el sucesor designado como la autoridad real-el pueblo soberano- no fue mucho más capaz que Luis VXI de reconciliar la libertad con el poder“>>.

                    El periodista Pedro J. Rámirez, director de <<“El Español”>>, interesado por esta  etapa y autor de <<“El primer naufragio“>> sostiene que los hechos son inequívocos en el sentido de no haber sabido defender los moderados  girondinos la democracia y que les costó sus  vidas y a Francia esa etapa del <<“Terror”>>. Para, Schama, el autor de este ciclópeo trabajo, la Revolución se alimentó del <<espectáculo de la muerte” >>organizada para conseguir sus fines políticos por <<muchas virtudes“>> que se ofrecieran en una Francia sin monarca.

                   A los problemas internos de la Revolución habría que añadir  a ministros en total desacuerdo y las elevadísimas deudas contraídas por problemas externos. Un antiguo collar que Luis XVI quiso regalar a la reina despertaría el odio de los franceses.   Todo esto sumiría al rey en un infierno emocional continuo. Un reinado sin carácter, un pueblo sin pan y privilegios para la nobleza. Una deriva de fuego y muerte y un protagonista más -Charles-Henri Sanson-  que ejecutaría a miles de personas en la guillotina.

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“SIDI. Un relato de frontera”, de Arturo Pérez-Reverte.

 SIDILa novela <<“Sidi“>> de Pérez-Reverte està aderezada con exigente criterio de armas y armaduras de la época: dagas, rodelas, espadas y ballestas, saetas y otros artilugios que acompañan a estos rudimentos medievales como el arzón o cíngulo por poner unos ejemplos. Utiliza el habla romía,  expresiones y vocablos árabes y andalusí, rezos en latín y, sobre todo, sostiene la novela con personajes revertianos, esto es, soldados duros, de manos encallecidas, guerreros que saben el oficio. Nos encontramos con personajes históricos   que iluminan la novela aunque sea de pasada como la muerte del Rey Sancho a manos del traidor Bellido Dolfos en el asedio a Zamora, el confinamiento de Jimena, mujer del Cid con sus hijas, en el Monasterio de Carreño o el episodio de Ruiz Díaz al salir en defensa de Sancho II rey de castellanos en un ataque de enemigos leoneses en Golpejera .  Todo esto lo mueve y remueve con elegancia y solvencia el escritor curtido  en asuntos novelescos con un estilo llano y efectista, con claro dominio de la lengua, amplio vocabulario, y llevándonos con eficacia a través de los pensamientos  y añoranzas de Ruiz Díaz de Vivar, un infanzón, miembro de la baja nobleza.

                   Situémonos un poco: Sidi cobra los tributos a Almutami,  el rey moro de Sevilla. El conde leonés García Ordóñez cobra los tributos al rey moro de Granada, Abdalá.  Estos lo hacen por orden del rey Alfonso VI. Abdalá alienta a García Ordoñez  para que ataque la taifa de Sevilla y así lo hace con ayuda de granadinos y leoneses.  El Cid que se sabe responsablemente  pagado por Almutami  sale en su defensa con tropas de castellanos y moros de Sevilla. La batalla se produjo en Cabra y salió mal parado García Ordóñez y prisionero. El rey Alfonso aprovecha  la matanza originada para desterrar a Ruiz Días de Vivar y ajustarle las cuentas por aquel juramento a que se vió sometido en Santa Gadea.

                     Este es el marco de la novela: el destierro de Sidi.  Los burgueses de Algorbe aprovechan ese destierro y le encargan al Cid la protección de la zona entre el río Guadamiel y la sierra del Judío.  Más tarde sabremos las razones verdaderas. Y Pérez-Reverte aprovecha ese encargo para dar rienda suelta a su imaginación. Elementos históricos combinados con elementos ficcionales. La aventura y el entretenimiento están garantizados. Ruiz Díaz con guerreros burgaleses, asturianos, leoneses y aragoneses  en busca de oro, plata y nobleza perseguiràn a la aceifa de morabíes y andalusíes comandada  por Amin Bensur. Más tarde con el apoyo del rey Al-Mutamán de la taifa de Zaragoza se enfrentará a Berenguer Remont, Conde de Barcelona y a Al-Mundir de la taifa de Lérida, en un único combate, aunque fueron dos las batallas históricas  que libró con Berenguer, las de Almenar (1082) y la de Pinar del Tévar (1090). Pérez-Reverte unifica esas luchas en beneficio de  la novela. ¿Atropello histórico o grandeza de la novela? Hay algo de razón en las dos partes; en cualquier caso, el novelista puede modificar a su antojo cuánto desee y el historiador buscará la verdad de los acontecimientos históricos. ¿Y qué hacemos con el lector? El lector cruzará un puente, la novela, y tiene que saber que si lo cruza en su totalidad al final se encontrará con un paisaje diferente, una realidad distinta: la verdad histórica. Por eso comprendemos a los historiadores cuando ponen el grito en el cielo y a los novelistas por ofrecernos ese puente o camino medio. Lo ideal sería que el lector terminara por acercarse a la HISTORIA real, en mayúsculas.

              A Pérez -Reverte le agradecemos su interés por la historia y nosotros los lectores la aprovechamos para aprenderla. Una gran novela histórica que habla de  luchas y esfuerzos, de fronteras, de nobleza y honor, de respeto por el otro y de mando bien dirigido. El lector se recreará con estampas de plena Edad Media y gozará de una ficción inolvidable.

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“LA BENDICIÓN DE LA TIERRA”, de Knut Hamsun.

              978841644023 Cuando uno termina de leer esta excepcional novela, <<“La bendición de la tierra“>>, título luminoso, no puede imaginar a no ser que se sepa antes de empezar a leerla o que lo descubras mientras la lees que su autor alentaría años después las ideas del nazismo. Que glorificaría a Hitler e incluso regalaría al mismo Goebbels su medalla de Premio Nobel. En mi caso particular lo sabía. Era consciente que detrás de una mente brillante literariamente hablando se iría conformando unas ideas que escandalizarían a cualquier individuo normal  excepto  a seres  depravados o enfermos y no tan enfermos. Saber que el talento y lo demoníaco pueden convivir en un mismo ser es algo que estremece el alma y fortalece el carácter a su vez para no salir hundido de experiencias tan ambivalentes.

             ¿Qué se puede  decir, pues, una vez que terminas la novela? Que lo valores artísticos, ya la hemos dicho de alguna manera, pueden descansar perfectamente en una mente depravada. ¿Tendremos entonces que quemar las obras de Knut Hamsun como en su día lo hicieran sus compatriotas? A mi modo de ver sería un error no vivir una experiencia tan alimentada de emociones y a la vez sumergida y anegada  de contratiempos morales. H.G. Wells llega a decir:<<“…me marcó como una de las grandes novelas que he leído. Es realmente hermosa, llena de sabiduría, humor y ternura“>>  y escritores de prestigio como Stefan Zweig, Thomas Mann, Kafka o Hemingway aprecian su obras y la valoran.

                 La novela está cargada de acciones y diálogos que aparecen torrencialmente, como si su autor no quisiera dejarlos escapar, le borbotean en la mente y da la impresión de quererlos pasar al papel con urgencia para reconvertirlos en elementos ficcionales perfectamente hilvanados en la historia, embellecidos por la pluma del autor y además  con su peculiar estilo. Con un pequeño movimiento de pluma nos hace simpatizar con Breda, uno de los protagonistas,<<“pero el bueno de Breda nunca se dejaba llevar por el desánimo durante mucho tiempo. Esa era su mejor cualidad, su encanto“>>, (p. 190) o con un simple trazo nos comunica las cualidades intelectuales de Eleseus, otro de los personajes, <<“Eleseus no era un necio. Al contrario, a su manera era bastante astuto“>>.

                 Knut Hamsun es un autor Noruego. Le concedieron el premio Nobel en 1920. Y lo encerraron en un psiquiátrico nada más terminar la Segunda Guerra Mundial. Su novela  <<“La bendición de la tierra“>> es una decidida defensa de la naturaleza, original y brillante en su construcción, torrencial y precisa en descripciones ambientales y en contenido temático como concisa en frases y en sus diálogos. Pasaremos un rato ameno con personajes inolvidables como Greissler, la astuta Oline, Aksel Strom o Babro. Trata de la espesura de la tierra  y de la llanura de sus campos, naturaleza luminosa y gratificante, y la de unos hombres y mujeres inteligentes que la cuidan (Isak e Inger, su hijo Sivert y otros colonos) y que serán favorecidos por su trato.

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“DICCIONARIO “, de Samuel Johnson.

         La posibilidad de crítica puede ser muy variada, exigente e incluso inalcanzable, como la de Samuel Johnson. El suelo que pisó Johnson, el crítico más excepcional de todos los tiempos, le vale de techo a los críticos más notables. Difícilmente podrán alcanzar sus críticas la altura moral, la independencia y los conocimientos de Johnson, autor del <<“Diccionario, usos, costumbres y definiciones que conforman la lengua inglesa>> que acaba de publicar Debate y que define, utiliza y sorprende con términos que utilizó Shakespeare y otros grandes escritores ingleses y que me gustaría destacar en este blog. Lo escribió en 1755 y podemos imaginar a Johnson recorriendo Escocia durante meses apuntando palabras que escuchaba  y sin apenas ayuda de nadie, <<“…le informo, en carta al secretario del rey, de que este diccionario fue escrito con escasísima ayuda de los eruditos y sin el gran patrocinio de los grandes, que no lo escribí entre las suaves tinieblas de la jubilación ni al amparo de las arcas académicas, sino en medio de inconvenientes  distracciones, zarandeado por la enfermedad y la tristeza“>>.  No es de extrañar que después de aparecer el diccionario lo llamaran Doctor Johnson y que años después fuera enterrado en la Abadía de Wetsminster.

             Samuel Johnson nació en Lichfield , Reino Unido, en 1709 y falleció en Londres en 1784. Hijo de librero y humilde padeció de escrófula una infección que dejaba marcada la cara de cicatrices y un trastorno conocido como síndrome de Tourette que vienen a ser unos tics de la cara y de las manos con los dedos totalmente rígidos. Es conocido, sobre todo, por la gran biografía que escribió sobre él  James Boswell (1740-1795). Pero por encima de todas estas inconveniencias fue sobre todo un gran pensador. Cuando leí sus <<“Ensayos literarios“>> ya sabía de grandes críticos T.S. Eliot, Reich-Ranicki, Harold Bloom, Somerset Maugham, Sainte-Beuve,  Paul Léauteaud,  los hermanos Edmond y Jules Goncourt, y muchos más e incluso escritores con sobrado talento para el análisis literario como Coetzee o Mario Vargas-Llosa por poner unos ejemplos, pero creo que ninguno ha alcanzado su capacidad de análisis y la belleza de sus textos.

             Si me preguntaran por qué creo que es interesante leer un Diccionario que se escribió en 1755 y además destinado a los ingleses, voy a ofrecerles una razón poderosa. Entremos en <<” Infatuación“>> y que define así:<<“Cuando la razón se deprava; mente sacudida por los disparates>>”. E inmediatamente aparece la palabra <<Infauto“>> que la define como una <<“acción truncada por la mala suerte. Siempre me ha parecido una palabra muy poco elegante y bastante desagradable“>>. ¿No merece por esto y por otros  vocablos y sus definiciones  nuestra curiosidad? Creo honestamente que sí, que es un diccionario <<insuperable>>”: <<“Inaccesible, que nadie puede capturar; palabra de poca monta, probablemente corrupta“>>.

                 Escribió una carta a Philip Dorner, Secretario del Rey, apostadas como introducción, explicando  las razones de este <<“Diccionario“>> y que perfectamente lo podíamos considerar como un manual práctico de gramática. Intenta Johnson atender a lectores comunes y a los escritores en el deseo de que valorasen esos vocablos con sus acentos, sonidos y etimologías pero por encima de todo cuidaría de la gente común que sería a la postre los  que más demandasen el diccionario en busca del  significado de las palabras  y no tanto cómo se forman, preocupación de eruditos y escritores. Ya antes tuvo que enfrentarse a un problema para nada baladí y que tenía que ver  con las palabras que deberían entrar en ese diccionario y esas palabras serían las <<“inequívocamente inglesas“>> y de uso común por una mayoría de ciudadanos. En tan  hercúlea tarea atendió siempre con extramado cuidado la ortografía y la pronunciación, cuidando la mejora del idioma, esta era su preocupación principal e introduciría términos que convenían a viajeros y amantes de la historia, a los preocupados por las leyes, a los que dedicaran su vida al comercio y oficios artesanales y a la ciencia, siendo consciente de que no podía tratar a todas las palabras como si fueran iguales. Ya sabemos que daría prioridad a las aceptadas e interiorizadas al habla común y dejaría arrinconadas por el momento a las extranjeras.

                 Pero si estas no fuesen razones poderosas atendamos a Gonzalo Torné al comentar que el <<“Dicccinario“>> no pretender ser <<“normativo“>> ni <<“estático“>> sino más bién <<“un fluir ordenado de caudal“>> porque el gran Johnson aceptaba préstamos si no  encontraba otra palabras más adecuada, abría los brazos a los neologismos y sacaba del agua palabras oxidadas por el tiempo que pertenecían <<“a los estratos más profundos del idioma“>>  para después definirlas correctamente. Y son estas definiciones originales las que más me han interesado.

               Fue Samuel Johnson un amante de los clásicos y un gran lexicógrafo, así la construcción de este monumental <<“Diccionario“>>, y estoy contento por poder acercarlo a este blog, <<“y me motivaba solo de imaginar el bien que mi esfuerzo le iba a procurar a la humanidad, actual y futura“>>, (p.49).

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